sábado, 10 de mayo de 2008

Cuando un viernes 13 es cualquier día en tu vida.

Yo sé que todos tenemos un mal día, pero cuando todos esos malos días que tenemos se juntan en uno solo, comienzas a pensar que en tu anterior vida debiste ser algo así como Alan en su primer gobierno y que la furia de todos los peruanos de esa época, y los de ahora también, se canaliza en tu contra. La semana pasada, al despertar, vi lo que prometía ser un día bueno: el reloj marcaba las 6:00 am; todo bien, había dormido espléndido, el televisor no estaba encendido (buena señal; normalmente me olvido de algo tan sencillo como presionar el botón que dice "sleep") y el cielo estaba despejado. Desayuné tranquilo, sin apuros; hace tiempo que no lo hacía.

Y, como ya lo sospecharán, se acabó la perfección y empezaron los problemas. Algo casi sin importancia (no encontraba mi maldito Código Penal) me hizo llegar tarde otra vez, para variar, a mis clases. Bueno, que me falte una vez...

Miré por el agujero de la puerta, ¿por qué están sentados en círculo? -shit! una práctica, qué m... ¿justo hoy?-

Calma, no se cae el mundo; estudiaré algo para el siguiente curso, hoy es el segundo examen de Civil. Voy a la biblioteca... está cerrada. En ese momento empezaba a tomarme en serio eso de levantarte con el pie izquierdo.

Me siento en una de las bancas que están por mi salón, abro mi Código y...

-¡hola!- una de mis compañeras de Penal también llegó tarde. Hablamos un poco, bueno, en realidad las dos horas...

¡Dos horas! ¿y el examen? Sale mi profesor de Penal y me ve con su alumna favorita (en realidad le echó ojo, lo cual es divertido porque él tiene la edad de Matusalén y ella... bueno, quiere aprobar), eso no es bueno. Pasan los minutos, casi media hora, y el profesor de Civil no viene, eso es bueno. Al parecer no daremos el examen, sigo hablando con "la chica del profe" y veo lo que no debería estar pasando: ¿es mi profesor? y lleva consigo los exámenes...

La prueba la di más o menos bien (considerando que no había estudiado casi nada). Bueno, el día sigue, ¿qué más puede pasar? Luego comprenderé, cual caricatura americana, por qué esa pregunta está prohibida después de una serie de problemas. Funciona como un imán de desgracias.

La tarde promete, hoy tengo una cita (o algo así) a las 5:00 pm. Primero iré a una agencia de Claro para ver que me solucionen el problema de mi chip (la noche anterior se bloqueó porque alguien que no quería que viera mis mensajes estuvo tratando de dar con la calve hasta que la tarjeta fue rechazada). Me dicen que no tiene solución y que cambie de chip. ¡Maldita sea! y yo que en algún momento quise copiar los números de mis contactos y me pareció una idea ridícula.

4:00 p.m., me encuentro con "el webo" (un amigo desde el colegio), hablamos un poco de todo, me pide que lo acompañe a su universidad. Para esto, la noche anterior le había dicho a mi enamorada (que no sé si lo sea en verdad) que a esa universidad no voy ni a balas (una excusa para no recogerla cuando me lo pida, si es que me lo pide). Pienso, ¿qué puede pasar? además no creo que la vea.

Llegamos, nos encontramos con algunos compañeros del colegio, conversamos, ya son las cinco. Voy a un locutorio para llamarla y decirle dónde encontrarnos, de pronto, una puteada de las que te tambalean y dejan adormecido; me había visto en esa universidad, a la que "no entro ni a balas" conversando con unos amigos.

Cuando tienes un pleito por teléfono no piensas en lo que dices, por lo menos a mí me pasa eso, y la terminas cagando más, si es que tienes la culpa. Esta vez no fue la excepción; una largada y... el sonido del auricular golpeando el teléfono. La embarré más. Luego, la reflexión que te insulta y escupe convertida en conciencia: ¿qué fue lo que dijo? y ¿yo qué dije?, recordando:

-¡¿no era que no venías a mi universidad ni a balas?!
-luego te explico, ¿dónde nos vemos? ¡que se acaba mi luca! (qué poco tino para escoger una respuesta).
-estoy yendo a mi casa para cambiarme, llámame dentro de media hora.
-¡te he llamado cincuenta veces! OK en media hora (y sigue aflorando el inconsciente)
-¿me quieres?
-estoy enojado, no sé. Luego hablamos. (y derrumbé el poco comedimiento que me quedaba, si es que me quedaba).

Era de esperar que no quisiera hablarme después de eso, pero aun así la llamé. También era de esperar que no quisiera contestarme: lo comprobé como unas diez veces. Decido ir al inglés. Entro, como es el primer día me dirijo hacia donde están los horarios... no está mi clase. Me dicen que no se abrió por falta de alumnos; todos desaprobaron el anterior nivel, que nos cambiarán de horario. Con todas estas cosas ya es hora de pensar en ir a la cama; así evitaré que me pasen más cosas malas.

Un cigarrillo, pensar en que al día siguiente se arreglará todo, una hamburguesa con harto ají y dormir... espero no tener pesadillas.

viernes, 2 de mayo de 2008

Mal comienzo (también como bloguero, si existe esa palabra)

A veces lo que te pasa lo sientes como... normal y hasta aburrido, pero al pensarlo cuando estás solo o cuando no tienes nada más que hacer (en realidad sí, pero tu lado holgazán es más fuerte) y escribes en tu blog la primera entrada, parece que no es tanto así. Bueno, no me pasa esta vez, pero por lo menos es más interesante que hacer el trabajo de Constitucional General.

Me despierto (me despiertan), son las 6:45 y mis clases empiezan a las 7:00... no importa, es el primer día. Llego a mi clase; la leyenda viviente de la facultad, el profesor de Penal, cerró la puerta... d'oh! Comienzo el día muy a lo Homero. ¿Y ahora? a vagar dos horas en la aburrida facultad, lo más entretenido que podría hacer es ir a ver si ya funciona el ascensor que me ahorraría tantas tardanzas ¡ascensor puto!... No funciona, ya ni sé por qué lo hice; seguramente el que construyó el edificio también se lo preguntó.

Luego de unas vacaciones muy intensas (en toda la amplitud de la palabra) y, a la vez, relajantes al extremo de volverse aburridas, el comienzo de semestre me parece la mejor no-opción (no es cierto; quería seguir durmiendo hasta tarde). Pero, ¿por qué no buscar a alguien para hacerlo más llevadero? me refiero a alguna chica con quien pasarla bien si tener que hablar de los cursos. Espero que haya alguien interesante en primer semestre... no es que no la haya en los demás, es sólo que no sé si la haya. Las prefiero recién llegadas (qué atorrante).

Subo al salón de 1er semestre. Mala idea; hay que hacer cola, me había olvidado que las chicas no son precisamente lo que sobra en mi carrera (contra todo pronóstico... maldito examen de admisión) y que casi todos, y más aún los de semestres superiores -que, a mi parecer, son los más desesperados-, ponen todas sus esperanzas en que haya una chica interesante entre los cachimbos. Y ahora yo pasé a ser uno más en las filas y... me vieron -tácita e involuntariamente soy uno de ellos-. Y me pregunto si el resto de mi día será igual de desastroso.

¿Ése soy yo?

Soy megalómano y melómano. Adicto a encontrar explicaciones a todo, a hablar, a desmentir cualquier cosa que se diga o no se diga. Romántico sin tregua, melancólico, poeta fracasado y escritor frustrado. Soy un remedo de amante latino, irónico, calmado, sarcástico y serio al extremo. Solitario, amante de la noche, del cielo despejado, de las estrellas, del silencio. Idiota ególatra y egoísta protervo. Mujeriego pero fidelísimo, honesto. Soy una persona buena. Mentiroso ocasional y sincero compulsivo. No sé manejar carro y ya no uso mi bicicleta desde la vez que me atropellaron. Acrofóbico en teoría, indeciso, se me van las oportunidades buenas; sobre todo con las mujeres. Hablo en radio y no sé por qué ni de qué. Me gustan varias chicas a la vez pero no me he enamorado desde hace mucho, mucho tiempo y creo que nunca lo haré. No me gusta mi cabello pero no me lo corto y tampoco sé por qué. Soy perfeccionista y atorrante (aunque no sé exactamente lo que significa esa palabra), todos creen que leo mucho pero la verdad es que leo algo e intuyo todo lo demás relacionado al tema. Le caigo mal a la gente a primera vista porque parezco un petulante, un vanidoso. Soy introvertido, tímido, miedoso y algo impulsivo. Tengo manía de persecución y de que todos me conocen y saben mi vida, tengo la impresión de que todos conocen algo de mí; algo que quizá yo no conozca. Me gusta salir a divertirme pero casi nunca lo hago porque algo siempre sale mal. Soy extrovertido, osado, lengua larga y a veces (muchas veces) digo algo de más. Siento que no encajo en ningún sitio ni con nadie; soy un extraño a donde vaya y con quien esté. Soy una mala persona y algunos dicen que también mala influencia. Soy irreverente e intransigente pero muchas veces me vendo con facilidad. Muchas chicas piensan que me interesan pero la verdad es que no me intereso ni en mí mismo. He perdido el interés por mi apariencia, digo que no me hace falta nadie pero siempre ando en busca de alguien. Soy disconforme con todo pero complaciente hasta el filantropismo. Me cuesta decir que no, sobre todo ante la insistencia: es una debilidad. Quisiera escribir más seguido pero la pereza y la falta de tiempo (que no es otra cosa que pereza acumulada) me lo impiden. Soy de mente liberal en algunas cosas y en otras… lo intento.