“El acelerador de partículas LHC entrará en funcionamiento el 10 de septiembre”… reza un titular en la página web de ADN, un diario español que no sé si sea de renombre, pero por lo menos así hace parecer su portal e información. Visité ese sitio de casualidad: una antigua “amiga” me pidió que le buscara noticias sobre ciencia y en el omnipotente google salió primera en la lista ADN.es. Debajo del título, la información dice más o menos así: “El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, en sus siglas inglesas), el proyecto de investigación en física cuántica más ambicioso de la historia, ya tiene fecha de arranque: el 10 de septiembre de 2008. Ese día, el laboratorio en el que el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) ha invertido unos 5.000 millones de euros, recibirá su primer rayo de protones y empezará a funcionar”.
A primera vista dije: ehmm qué tal coincidencia… bueno, es algo bueno. Recuerdo que leí algo del CERN en el libro pseudorealista (o al menos así lo intentó el autor) “Ángeles y demonios” que, pienso, casi todos han leído, o por lo menos así lo delatan los perfiles de casi cualquier persona que veo en el hi5 y tiene más de 400 visitas (todos “admiran” la literatura de, o han leído a, o su autor favorito es Dan Brown, J. K. Rowlling o, en un asomo de buena lectura, Cuauhtémoc Sánchez -todos ellos con algún best seller, ¿curioso no?-). En ese libro de ficción disimulada, el mencionado laboratorio europeo intentaba recrear “La Gran Explosión” que dio, según muchos, origen al universo. También se creó, en la novela, la antimateria, que es la contraparte de la materia y que ambas se destruyen si tienen contacto; la que usarían los Illiminati, una sociedad secreta revivida por el autor, para destruir el Vaticano y, con esto, la religión católica.
Todo ello, sacado de una historia dantesca y bárbara (no por los vati-curas, sino por el impacto social), pareciese que fuere improbable de suceder. O al menos así lo pensaba hasta ahora, ya que rápidamente vaciló en mi cabeza luego de reparar en otro titular: “El laboratorio LHC tiene un 75% de probabilidad de extinguir la Tierra: dos científicos denunciaron ante un tribunal de Hawai las actividades del mega acelerador de partículas Large Hadron Collider porque dicen que puede acabar con la humanidad.” La razón de su afirmación, señala el español Luis Sancho, un estudioso, dice, del universo, es que “el CERN busca crear materia de máxima masa para estudiar los tres horizontes evolutivos de masa en el universo: nuestra masa, la masa extraña (más pesada y componente de las estrellas de neutrones) y la masa tau (probable componente de los agujeros negros). El problema es que la masa extraña y la masa tau se alimentan de la materia radiante de nuestro universo, convirtiéndola en materia oscura: en unos segundos la tierra se convertirá en una nova.”
Bueno, desde aquí quiero expresarles a los señores científicos que trabajan en el proyecto: gracias por lo que me toca. ¿Era necesario que, de los 366 días del 2008, tuvieran que elegir justamente el 10 de septiembre? ¿Alguna vez dejará de suceder algo el día de mi cumpleaños o en sus flancos? Si no es la destrucción de las Torres Gemelas el 11/09/01, el anuncio de Schumacher de retirarse como piloto el 10/09/06 o la muerte del físico Felix Bloch, Premio Nobel de Física por "el desarrollo de nuevos métodos en la medición precisa de efectos nucleares magnéticos" (que, oscuramente, está muy relacionado con lo del experimento en mención) el 10/09/83; son cosas que tienen relación con algo malo como el Muro de Berlín, que si bien su caída entre el 9 y 10 de septiembre de 1989 fue algo bueno, representó algo en esencia desastroso para Alemania y las familias de los que murieron intentando franquearla. O también está presente (ese día) en la vida de personas como Luis IV, rey de Francia, que nació y murió el mismo 10 de septiembre a los 34 años (que fue, al parecer, la edad en que murió Jesús de Nazaret; ya que está casi claro que el conteo a partir de su nacimiento -calendario gregoriano- está retrasado en tres o cuatro años). ¿Coincidencia? No es tan asombroso; tuve que buscar durante un buen rato qué cosas pasaron los 10 de septiembre en la historia, “que no panda el cúnico”.
Entonces, ¿será el día de mi cumpleaños el Apocalipsis? Sin bien los muchos científicos del centro europeo están de acuerdo en que tal experimento no representa, casi, ningún riesgo para la humanidad ni parte del universo como lo afirma el español Sancho, está, aunque pequeña, la contingencia. Como lo dice el científico Juan José Gómez Cadenas: “la posibilidad de que esto pase es menor que la de que un meteorito termine con nuestra especie”, pero, ¿no lo hizo uno con los dinosaurios? Sólo me queda, o mejor dicho nos queda esperar ese día; porque este evento es de especial importancia, algo que no se da cualquier día del año, algo que es de implicancias universales, en fin, algo que nos atañe a todos… estoy hablando de mi cumpleaños. ¡Dos décadas! Es un tiempo de vida considerable… y ¿qué he hecho hasta ahora? Bueno, tengo muchas cosa que no hice ¿no basta? Sería una coincidencia desfavorable que llegue el fin del mundo el día de mi cumpleaños, ¿estará mi muerte (y la de toda la humanidad) pactada para ese día?, siendo así, me tocará la suerte de Luis IV; pero nadie lo recordará porque ya no vivirá nadie quien lo haga. Al menos si pasa eso, todos morirán junto conmigo; como un extraño emperador cuasidivino que se lleva consigo a todo su pueblo. A todos alguna vez nos ha pasado (porque somos egoístas) que queremos que los demás vivan nuestras desgracias... bueno, esta vez será literalmente así.
La probabilidad es muy pequeña, es cierto. ¿Pero no la fue también de que Lex Luthor, amigo de Clark, se convierta en su archienemigo?, ¿que Dos Caras, que también era amigo de Bruno Díaz, se volviera su enemigo al desfigurarle el rostro un ácido?, ¿que el Hombre de Arena y el Dr. Octopus se volvieran villanos? Estos ejemplos infantiles y sin ningún apoyo científico, que son, al extremo, tontos y susceptibles de insultos y chifles, maltratos y linchamientos como el del alcalde de Ilave (que es probable que diera también algunos de ésos para explicar algo y que fue el porqué del enojo de la gente, como el del que lea esto), tienen un asidero no más bobo: que la gente sigue viviendo lo suyo, pensando en sus “cosas importantes”, yendo de prisa por la ciudad, desando morir si sus parejas los dejan, mortificándose al pensar en qué ropa ponerse, etcétera; y no saben del peligro de destrucción de la Tierra. No saben que en cuatro días ocurrirá este grandioso evento, que se hará, posiblemente, uno de los mayores descubrimientos de la física, que si no sale bien se destruirá el planeta, que será mi cumpleaños. Pero ¿habrá ahora un superhéroe que lo impida? Superman, Batman ni el Hombre Araña existen. Entonces, como dije, sólo nos queda hacer tiempo y las cosas que no hicimos pero siempre quisimos hacer… empezar a respondernos qué haríamos si mañana se acaba el mundo. Como dijo Horacio: carpe diem quam minimum credula postero (aprovecha el día, no confíes en el mañana).
PS. También el miércoles 10 Perú juega contra Argentina; no vi el partido de este último contra Paraguay pero sí la expulsión de Tévez (¡bien carajo!). Entonces, como ya vimos que lo impensado puede pasar, ¿se logrará ganarle a Argentina? Si los planetas se alinean… puede ser un empate. Y si no, ¿se cumplirá la máxima popular que dice que el día que Perú le gane a Argentina (luego de un montón de años) será el fin del mundo? Uno nunca sabe.
sábado, 6 de septiembre de 2008
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