jueves, 25 de septiembre de 2008

La mochila de mi compañera

Hace un tiempo ya, vi algo extrañamente cómico, que merece (y no la encuentro) una explicación. Tengo una compañera de mi facultad que una vez fue a clases con una mochila insólita; más que la mochila, era la marca: “Piel”. Para el común de las gentes, y hay que tomar en cuenta que hay más mujeres que hombres, esto no significa nada ¿verdad? Pero para el enterado, eso en la espalda de una chica caminando ahí por la calle, es graciosísimo (e intrigante). Aunque creo que ya no lo tengo que explicar tanto; todos los que leen esto o lo leerán, si alguna vez alguien lo hace (no porque sea desastroso, sino porque… ¿cómo se hace para que tu blog se pueda ver o sea de fácil acceso para la gente?, aunque todavía no lo deseo, algún día querré que alguien lea las sandeces que escribo -una manifestación del ego-), tienen una mente enferma, con el debido respeto, alterada, malsana, próxima a la desviación sexual. Todos tienen (¿o tenemos?) una parafilia escondida, estrujada, que queremos ocultar. Y seguro, si ya entendiste la causa de mi mofa, también estás incluido(a). Pero el conocer una marca de preservativos no lo considero una perversión, ni mucho menos, ¿hay algo de malo?, al contrario; es parte de la educación sexual que tanto ayuda a la planificación familiar y otras vainas que son relevantes. Como ven, la contradicción es parte de mi personalidad. Entonces, lo medular de esto es; sí, que mi compañera tiene una mochila de la marca de un condón.

No sé cómo llegó ella a tener una mochila de ésas, creo que ni al usuario más regular de ese preservativo le dan una mochila ¡una mochila Piel!, piensa… ¿cuántos condones tienes que comprar para que te regalen una de ésas?, ¿habrá otros regalos como cartucheras, globos, polos o gorros con esa marca?, ¿acaso fue un pedido grandioso el que ella hizo? Es probable que pidiera una o varias cajas por si acaso, quién sabe. Ya sabemos, gracias al comercial de Movistar, que todo al por mayor sale más barato, y, claro, resulta provechoso cuando vas a consumir un producto en cantidad; tú solo o entre varias personas al mismo tiempo. Lo que me hace pensar es que si pasa lo mismo con los condones, si una persona, sólo una, puede usar toda la caja antes de que se venza, si una chica puede hacerlo… ¿alguien puede? ¿Cuántos profilácticos vienen en una caja?, muchas relaciones al día ¿verdad? A no ser que haya entrado en combina con otras u otros, pero eso implicaría una fiesta bacanal, una orgía manifiesta, la que, conociéndola, no creo que haya organizado ni participado. Es una chica tranquila, ¿inocente?, bueno, al menos lo parece. Tan impensable como ampayar a María Pía en escenas eróticas con Tongo. No sé, pero me divierte pensarlo.

Esta situación, como muchas otras, abre una gran cuestión que ya tiene un lugar en mi mural de preguntas junto con otras: ¿Existe vida en otros planetas? ¿El hombre en verdad desciende íntegramente del mono? ¿Qué piensan las mujeres? ¿En verdad existe un dios? ¿Qué quiere decir el Dr. Mariscal en su clase sobre acto jurídico y negocio jurídico? ¿De dónde sacó Domitila una mochila marca de un condón? Mi espíritu investigador y mi afán de llegar siempre a una verdad, aunque no absoluta, me joderán durante un buen tiempo. La manera más fácil de descubrirla (preguntarle de dónde la sacó) es muy simple y falto de emoción para mí… bueno, la verdad es que no me atrevo. Tampoco preguntar como loco en todas las farmacias si regalan mochilas Piel si compro varios condones. Creo que me quedaré un buen tiempo intentando averiguarlo, ojalá pueda hacerlo, para avanzar en mi búsqueda de la verdad, en mi camino hacia la luz (tranquilo pues intelectual huachafo).